Por Jarlen Espinosa
Santo Domingo Norte.-Sentado sobre una cubeta de agua con tapa, luego de cederme una silla deteriorada, no más que la casucha en donde habita, Domingo Florentino relata su situación actual luego de haber sido censado para desalojarlo hacia La Nueva Barquita, pero, le han dejado en el olvido en La Barquita Norte.
Una casucha elaborada con madera, hoy podrida quizás por las tantas lluvias que le han recorrido, al igual que a varias hojas de zinc no podridas pero si oxidadas, son el panorama que brinda el exterior en donde reside Florentino.
Sobre la puerta un sucio que opaca la pintura de color crema, la cual a su vez, ya no puede ocultar que en algún momento existió un color rojo que le abrigaba.
El sello de la esperanza…

«0263… Solo para uso oficial«, son parte de las letras adjuntadas en el papel colocado por los representantes del desalojo de la obra La Nueva Barquita.
A nuestra izquierda al ingresar a la empobrecida vivienda, una nevera oxidada de frente hacía Domingo Florentino, quien me recibía con una camisa de cuadro que combinaba parte de su color con una de las dos sillas que estaban allí, las que nos ofrecería tanto a mí como a mi acompañante.
Mientras giré el lente de la cámara hacia mi derecha, una mesa de madera se encontraba cerca de uno de los rincones, sobre ella una estufa de dos hornillas, con su respectivo tanque de gas bien cerca, algo que no es tan buena idea si se toma en cuenta el material con el que está hecha la vivienda, pero, allí estaba junto a otros utensilios que hacían papel de arfiles y peones.

Ya dentro y al seguir contemplando, pude observar los huecos en las hojas de zinc de los que no me percate desde afuera, descubriendo que para los rayos del sol o los intensos aguaceros, no existe protección adecuada que impida su ingreso de manera directa a la casa de Florentino, «casa» si es que así se le puede llamar.
Al cruzar hacia la habitación un pequeño espacio servía de baño, mientras que un abanico «de pared», y un espejo colgaban de un pleibo, como si trataran de sostener la inclinada estructura, la cual era adornada por un pésimo y peligroso cableado eléctrico.
Tal como se muestra en el siguiente vídeo…
Escuche a Domingo Florentino uno de los olvidados en La Barquita Norte, contar su situación frente a la cámara de Noticias SDN.
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