Por Jarlen Espinosa.
Sabana Perdida. – Siempre sonriente, siempre alegre y cherchoso, así recuerdo a Miguel Toribio mejor conocido como «Migue«.
Con una simpatía contagiosa y muy peculiar, se dedicaba a realizar sus labores en su peluqueria, ayer se nos fue.
Un fulminante infarto no los arrebato.
Quien no lo conocía por más alto que le huiera escuchado el tono de voz, no pasaría un minuto sin que se diera cuenta de que era alguien con un gran corazón.
El dolor invade su familia y no es para menos, se trató que alguien que fue un buen padre, un buen hermano, un buen hijo.
Sencillamente indescriptible ha de ser el desaliento en esa familia.
Sus restos serán velados en el sector 2 de Enero en donde residía.
No me imaginaba estar un día como hoy estar escribiendo esta nota, al menos no a tus 47 años.
Descanza en paz «Migue«, gracias por contagiarnos con tu sonrisa.
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