Por Jarlen Espinosa.
Santo Domingo Norte, RD. – Creo que le han trabajado la psicología de nuestros munícipes en torno al Metro de Santo Domingo en Villa Mella. En las últimas semanas se creo un caos en ese servicio de transporte nunca antes visto, filas extremadamente extensas, que sintieran en carne propia que los actuales vagones no daban a basto, y que, por tanto, se necesitaba el cierre total del servicio durante cinco días consecutivos para implementar más vagones, trabajos que a mi entender se pudo hacer de manera parcial y con horarios nocturnos.
El hacer un cierre total durante cinco días de las estaciones Mamá Tingó, la Gregorio Urbano Gilbert, Gregorio Luperón, José Francisco Peña Gómez y la Hermanas Mirabal, significa, que los aproximadamente 160 o 180 mil pasajeros que se movilizaban a diario en la Línea 1 desde Villa Mella hacia el Distrito Nacional y viceversa, tendrán que valerse de otro método de transporte…
Es decir, toda esa cantidad de personas movilizándose en la avenida Hermanas Mirabal en Villa Mella, vía en la que sin inyectarle la cantidad mencionada de usuarios del Metro, se congestiona durante las horas pico de manera abrumadora, imaginense sumándole esos miles de usuarios.
¿No es necesaria la ampliación de los vagones para eficientizar el servicio y elevar su capacidad? Por supuesto que sí.
Lo que no veo bien es el cierre total de ese servicio durante cinco días, puesto que, aunque se implementen autobuses para trasladar a los miles de usuarios del Metro en Villa Mella, el impacto de esa introdución es un caos mayúsculo.
Es algo nunca había visto desde la creación de la Línea 1 del Metro de Santo Domingo.
Debieron hacerlo de manera parcial, porque el «chucho» que le espera a los munícipes de Santo Domingo Norte, especialmente los que habitan en los predios de Villa Mella y Los Guaricanos desde el miércoles 16 de julio hasta el día 20, no será «un cachú».
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