Por Jarlen Espinosa.
Santo Domingo. – ¿Se e subieron los sumos a la cabeza a Abel Martínez? Se sigue uno preguntando, al leer las razones explicadas por el político del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), Francisco Javier, en la renuncia como Coordinador de Campaña del aspirante presidencial Abel Martínez.
La renuncia de Javier no fue un simple «me quité y gracias por todo», no, él detalló parte de las razones que le hicieron tomar su decisión.
Digo parte, por que aunque toca algunos temas, los mismos dejan notar que solo hacía referencia a la punta del iceberg.
Francisco Javier García, quien es uno de los estrategas políticos de mayor veteranía del país, que ha sido victorioso en todas las campañas que le ha tocado dirigir, le detalló al aspirante presidencial Abel Martínez, lo complejo de las contiendas electorales, en especial cuando se compite contra dos «que no son simples candidatos, si no a estadistas de experiencia que han pasado ya las pruebas de ser candidatos carias veces».
Tal parece que Abel Martínez no lo entiende, ya que, si así fuera, Javier no hubiese hecho mención en este punto.
En el mismo documento, Francisco le recuerda a Abel que en varias ocasiones le refirió sobre la necesidad de que el candidato confíe en su coordinador de campaña, lo que hace pensar que, o no lo estaban dejando fluir y decidir, o querían decirle cómo debía hacer él ha demostrado sabe hacer, ya que Javier es un experto probado en materia de coordinación de campañas políticas.
Javier continúa explicando a Martínez en e documento de su renuncia, sobre la necesaria dirección que debe tenerse, es decir, que todos los que formen parte de su equipo, deben funcionar bajo un mismo plan, lo que deja ver que uno decía «es por aquí» otros decían «es por allá».
Todo indica que Abel no se estaría dejando guiar, ni aplicando las estrategias recomendadas por Francisco, por la siguiente cita…
«El que posterga pierde un momento de oportunidad que no vuelve.» Haciendo referencia al dicho de algunos expertos.
Aunque Francisco lo dejó para al final del documento de su renuncia, puso en negrita lo siguiente…
«la lucha política no es muscular, es una lucha de inteligencia donde el predominio de la humildad la tolerancia y la sabiduría que Dios otorga, son el camino a la luz del triunfo».
Lea la renuncia con precaución y saque usted sus propias concusiones, yo ya le he dicho parte de las mías…


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