Por Jarlen Espinosa.
Santo Domingo Norte. – «El horno no está para galletica», «camarón que se duerme, se lo lleva la corriente», son refranes que como buen dominicano y un político veterano ha de saber el alcalde y candidato al cargo por la Fuerza del Pueblo (FP), Carlos Guzmán, pero aún así, la diputada y aspirante a la Alcaldía de este municipio por el Partido Revolucionario Moderno (PRM), Betty Gerónimo, le dio una lesión.
He visto a muchos hablar de la «politización» de ciertos escenarios, como si existiera algún político que, teniendo las facilidades o posibilidades de ir en auxilio demarcación en la que habitan quienes deben decidir en unos meses un cargo al que aspira la persona, se quedará de brazos cruzados sin hacer nada…
Por favor, seamos más serios.
Lo primero es que juzgar a un político por pensar y actuar como tal, es como crucificar al médico por salvar vidas, o colgar al periodista por informar.
Todo el que está relacionado de una u otra forma a la política, sabe que una de los factores importantes en estas aguas se llama la percepción, esa que se busca incrustar en la psiquis del pueblo para que este a su vez, reaccione a favor de los intereses de quien ha sembrado el mensaje.
Y es que, hay que ir educando a las personas para que entiendan que la política no es la mala, sino algunos de sus actores, bueno, casi todos sus actores.
Pero vamos a enfocarnos en el tema, la tormenta Franklin y la iniciativa de parte de Betty Gerónimo y su equipo…
¿Estuvo mal que dijera presente durante la tormenta y se acercara al Comité Municipal de Prevención, Mitigación y Respuesta (CPMR) y se pusiera a las órdenes?
No.
«Pero es que la prensa estaba ahí y la abordó», obviamente, ella es una figura que donde esté será abordada por la prensa.
Lo que no se vio bien fue la ausencia del alcalde en medio de esta tormenta por frágil que fuera, primero porque es el comandante en jefe del municipio que debe estar al frente de la tropa, y segundo, porque hacerlo era bajar la guardia en medio de estos tiempos preelectorales, ya que, esa debilidad de hecho fue la fortaleza de Betty.
Y justo allí está la lesión, un capitán no puede dejar el timón del barco en manos de maestre y marineros que, no es que sean malos en sus funciones, sino, que necesitan de la dirección y guía de su capitán para que todo fluya.
¿Está mal que sean los perremeístas y funcionarios que canalicen las raciones y ayudas?
Claro que no, ellos son los que están en el gobierno, lo que estaría mal es que esas raciones y ayudas no lleguen a todos los que las necesiten sin importar que sientan o no afinidad por cualquier partido.
Eso sí estaría mal.
Lo que sucedió con Carlos Guzmán es que necesitó un equipo de comunicación ágil, rápido y estratégico, para acaparar los medios con informaciones relevantes en cuanto al accionar de la Alcaldía en materia de prevención.
No contó con eso.
Y luego con una o varias figuras de liderazgo fuerte, con el cual no se notara tanto la ausencia del alcalde.
Ante todo lo anterior contado, Carlos bajó la guardia y Betty le colocó un «jab» directo a la cara.

Se puso a disposición del Comité, se adentró en algunos sectores, dotó de botas y guantes a los miembros de la Defensa Civil, y se encargó de suministrarles desayuno, comida y cena durante los días de labor.
Es decir, Betty no se ha conformado con haberle dado un «jab» en la cara a Carlos, sino, que al parecer le continúa lanzando combinaciones sobre este.
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