Por Roberto Valenzuela.
Se cree que a la muerte de Augusto César Sandino, a Nicaragua la gobernó “un Somoza
dictador”. Otros creen que fueron “dos Somoza”. O confunden a “Tacho”, el viejo dictador
que mató a traición a Sandino con “Tachito”, su hijo menor, el último tirano, derrotado en
1979 por un joven líder revolucionario y hoy presidente, Daniel Ortega.
Nicaragua fue gobernada por el padre, sus dos hijos y dos títeres somocistas.
Anastasio Somoza García (apodado “Tacho”), casado con Salvadora Debayle. Era
terrateniente y general lacayo de Estados Unidos. Asesinó al revolucionario Sandino (21
de febrero de 1934) y asumió el poder. Humillaba, se burlaba de los prestigiosos políticos
opositores, a tal punto que los obligaba salir hacia el exilio caminando un largo trayecto por
la frontera con un racimo de banano al hombro.
Permaneció en el poder por casi de dos décadas. Fue asesinado en un baile por el poeta,
de 26 años, Rigoberto López Pérez. Él se inmoló, fue asesinado en el mismo lugar por los
escoltas del tirano.
Lo sustituyó Luis Somoza Debayle, para seguir con la opresión y las desigualdades
sociales. Gobernó hasta 1963: entregó la Presidencia al abogado René Shick. Gobernó
desde mayo de 1963 hasta agosto de 1966.
Otro títere somocista, Lorenzo Guerrero, fue elegido para terminar el período hasta mayo
de 1967: entregó el poder a “Tachito”, (Anastasio Somoza Debayle). Para el menor de los
Somoza, las cosas serían diferentes, en 1961 fue fundado el Frente Sandinista de
Liberación Nacional (FSLN).
El FSLN entró triunfalmente a Managua en 1979: el pueblo los esperó jubiloso en las
calles. El dictador y sus secuaces huyeron. Fuente: Comentarios que hace el poeta Rafael
Peralta Romero sobre el libro “Adiós muchachos”, de Sergio Ramírez; y la obra de
Euclides Gutiérrez Feliz sobre los “Magnicidios Dominicanos”.
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