Por Máximo López (hijo).
Después de haber sido impactado por la bomba explosiva de la división, el PLD quedó destartalado, ajado y obsoleto, como un cadáver putrefacto, al agonizante otrora partido de masas, se le debió realizar una traqueotomía urgente, para colocarle un ventilador respiratorio, para así ver si llega a las elecciones del 2020 con signos vitales.
Danilo Medina y su cúpula tienen muchos frentes abiertos: Un PRM que cada día más muestra una musculatura política vigorosa. Una (FP) Fuerza del pueblo, fruto del desmembramiento del viejo PLD, con un carismático líder político de masas, y una pujante sociedad civil, que tiene tomada de la mano el fenómeno mundial de las nuevas tecnologías de las redes sociales: (Facebook, Twitter y WhatsApp) que, con su poder de convocatoria instantáneo, han creado una sola voz para luchar contra el cáncer expansivo de la corrupción.
La señal está más que clara, es como cuando va a llover: primero se nubla. EL pueblo hará UN CAMBIO DE MANDO en el 2020. No lo van a impedir las golondrinas, ni las bocinas pagadas del gobierno, ni las compras de conciencia convertidas en cédulas, que el dinero corrupto del poder pretenda hacer, ni el miedo a ser cancelado.
El día de las elecciones llegará, con la brisa del cambio, de la renovación que arrasará esas estructuras corruptas y arcaicas, para dar paso a las nuevas y frescas ideas del cambio y del progreso, y le cantaremos al danilismo la famosa estrofa del merengue que interpreta Guandulito: “váyase en paz, mi compadre, váyase en paz” que EL CAMBIO DE MANDO VA.
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